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A tus 488 años, mi Maracaibo


No quisiera hablar de historia, eso dejemosla a los historiadores. Son 488 años de la fundación de Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela por ser un emporio petrolero, ubicada al occidente,capital del estado Zulia. Mis ancestros andinos llegaron allí en la segunda mitad de los años 40. Mi abuelita, una mujer analfabeta, campesina, llegó a La Concepción, hoy otro municipio, pero que en ese momento era Maracaibo. Es así como de algún modo me vinculé a esta tierra.

Hablar de Maracaibo es hacer referencia al regionalismo y a unas formas de ser muy particulares que hasta en el lenguaje inciden, el uso común del vos es una muestra. Su gentilicio tiene diversas formas, entre las que destacan el maracucho, otros para suavizar este término apelan a marabinos, mientras que los entendidos en la materia prefieren maracaibero.

En los años de mi abuela, la pujanza producto del oro negro era inevitable. Muchos escogieron Maracaibo como destino final, echar raíces para quedarse. La gaita, ritmo popular con base a cuatro, furro, tambora, es la expresión más clara de identidad de un pueblo, cuna de poetas.

Uno de sus más dignos|ponentes en las letras, Abdón Antero Pérez, mejor conocido como Udón Pérez, sin duda un coloso de las letras zulianas y, yo diría, que venezolanas de quien muchos creen que la expresión "Tierra del sol amada" es de su autoría, cuando en realidad el autor es otro maracucho, Rafael María Baralt, un egregio hombre, ilustre lingüista y poeta, con influencia en América Latina.

Así es, la Tierra del sol amada que en antaño era la joya de Venezuela, sin mencionar que sus principales iconos actuales son su lago (para los entendidos un estuario), uno de los más grandes de América Latina, convirtiéndose así en una ciudad puerto; el Puente General Rafael Urdaneta y, la infaltable, devoción hacia la advocación mariana de Nuestra Señora de Chiquinquirá, La Chinita.

Sin duda alguna, un rico legado cultural que pudiéramos incluir su gastronomía, el patacón un manjar hecho con base a plátano, las mandocas, una especie de masa hecha de plátano papelón y harina, los pastelitos, el chivo en coco.

También podemos incluir sus expresiones y giros expresivos, un qué molleja, vergación, mi arma, qué fue primo, a la jaiba, esmollejado, echarse el polo, de huevito, en fin, somos color, pasión, alegría, hospitalidad.

Ni hablar de sus icónicos lugares, la plaza y el teatro Baralt, la Casa de la Capitulación, la Basílica, el Lía Bermúdez, el Empedrao, Santa Lucía, entre muchos, engalanan e hinchan el pecho de orgullo a quienes vivimos en esta tierra. 

No obstante, todos los flujos migratorios tanto internos como externos, especialmente de andinos y colombianos, incidieron sobremanera en nuestra forma de ser. Desde tiempos de su fundación, la ciudad puerto es un referente cultural que nos distingue  del resto de Venezuela.

Además es importante destacar que la distribución de la ciudad, producto del desarrollismo y la improvisación de los gobiernos de turno, ya para mediados de los 60 e inicios de los 70, hizo de esta ciudad, una ciudad de espaldas a su lago. Ni mencionar la destrucción de unos de sus más estigmáticos lugares, El Saladillo. Esto influyó en lo que es Maracaibo de hoy.

La Maracaibo de antaño no se compara con la de ahora, además que el efecto del cambio climático y la deforestación de la ciudad, la han convertido en un lugar de temperaturas incluso más altas en algunos momentos que las de Egipto. 

En estos 488 años, marginada y si un real, producto de la muy mala gerencia de los gobernantes de turno, incluyendo a la actual, se le suma la indiferencia en la que se han sumido muchos de sus ciudadanos. Lamentablemente una Maracaibo llena de basura, de semáforos que no sirven, de alcantarillas abiertas, vialidad destruida aún cuando es petrolera, delincuencia desbordada y el peor sistema de transporte público además de ineficiente muy costoso.

Quienes viven en Maracaibo y quienes quedan aún siguen en resistencia, resistiendo la indolencia de quienes se supone deben gerenciar; la crisis nacional también ha dado sus coletazos, el oeste cada vez más olvidado, sólo se acuerdan de sus habitantes en tiempos electorales.

Debería darse un récord Guinness a la paupérrima gestión a quienes gobiernan, desde la alcaldesa hasta los voceros comunitarios de consejos comunales, todos gestionan en sus intereses y no en el bien común. Las cuotas son compartidas, pues los organismos de estado, las autoridades del cabildo, concejales, diputados, entre tantos, siguen en la perorata.

Los problemas de fondo continúan, las mismas caras en el poder, la misma miasma, con todo y eso, Maracaibo es Maracaibo, la cultura debe emerger del fango, algún día nos volveremos a encontrar de frente con la poesía y cantar al son de furro, cuatro y tambora, Feliz Cumpleaños.

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